Hamas a Israel o la réplica israelí sobre el consulado de Irán en Siria-, no hubo repercusión en los medios locales que habitualmente potencian las reacciones políticas del premier israelí Benjamín Netanyahu y el presidente iraní Ebrahim Raisi.

En ambos casos, la televisión de israel y de Irán redujeron a la mínima expresión la noticia del ataque acotado sobre Isfahan. Es más: en la Casa Blanca aseguran que Israel atacó otras ciudades de Irán, pero que esa información es un secreto de Estado que sólo se filtrará a los medios con la autorización de Jerusalem.

Aunque la estrategia de los protagonistas en el conflicto apunte a bajar el tono de la confrontación, Israel e Irán son enemigos irreconciliables con frentes abiertos en Gaza y la frontera sur del Líbano. Hamas se resiste a un cese del fuego para liberar a los rehenes que mantiene cautivos en La Franja, mientras que Hezbollah todos los días ataca al norte de Israel con los misiles entregados por Irán.

A la espera de una respuesta de Irán, Estados Unidos y el G7 continúa definiendo las próximas sanciones comerciales contra el gobierno de Teherán. Durante la cumbre de Capri, Blinken y sus colegas de Alemania, Canada, Francia, Italia, Japón y Reino Unido acordaron en establecer nuevos límites de exportación para evitar que Teherán acceda a piezas claves para fabricar sus drones -que vende a Rusia- y sus misiles que entrega a Hezbollah en el Líbano.

El G7 resolvió -por ahora- excluir medidas que afecten la venta de petróleo iraní, ya que esa sanción comercial afectaría los intereses de China, uno de los principales compradores de Teherán. Las medidas definidas en la cumbre de Capri se anunciarían durante la próxima semana.