Las recientes crecidas del río Masacre han vuelto a causar cuantiosos daños en la provincia de Dajabón, afectando caminos vecinales, sistemas de riego y extensas áreas de producción agrícola, especialmente en el sector arrocero, una de las principales actividades económicas de la zona.

Las fuertes corrientes arrastraron sedimentos y provocaron inundaciones en parcelas agrícolas, dejando pérdidas millonarias para productores que, una vez más, ven amenazada su inversión por los efectos de fenómenos que se repiten cada temporada de lluvias.

Sin embargo, la problemática no termina con el descenso de las aguas. Productores y residentes denuncian que, tras las crecidas, el caudal del río disminuye rápidamente, dejando los canales de riego con escasa disponibilidad de agua para recuperar los cultivos afectados y mantener la producción agrícola. Esta situación provoca que la provincia enfrente, en cuestión de días, dos escenarios extremos: inundaciones y escasez de agua.

Reavivan reclamo por la Presa de Don Miguel

Ante este panorama, diversos sectores de Dajabón han retomado el llamado a las autoridades para que se impulse la construcción de la Presa de Don Miguel, una obra considerada estratégica para el manejo de los recursos hídricos de la provincia.

Según plantean productores y representantes de distintos sectores, esta infraestructura permitiría regular las crecidas del río Masacre, almacenar agua durante los períodos de abundancia y garantizar el suministro para riego durante las épocas de sequía, reduciendo así las pérdidas recurrentes que afectan al sector agropecuario.

El proyecto de la Presa de Don Miguel ha sido objeto de estudios y propuestas durante varios años, siendo considerado por amplios sectores como una de las principales soluciones para enfrentar los desafíos relacionados con el manejo del agua en la zona fronteriza.

Mientras tanto, agricultores y comunitarios continúan enfrentando las consecuencias de un problema que, aseguran, impacta no solo la producción agrícola, sino también el desarrollo económico y la estabilidad de cientos de familias que dependen directamente de la actividad agropecuaria en la provincia.

Las recientes pérdidas ocasionadas por las crecidas del río Masacre han vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de una solución definitiva que permita proteger la producción agrícola y garantizar una gestión más eficiente de los recursos hídricos en Dajabón.