Daniel Noboa juramenta el sábado como presidente de Ecuador, con el reto de enfrentar la violencia y el desempleo, para un segundo mandato, esta vez de cuatro años, en una ceremonia oficial en la Asamblea Nacional dominada por el oficialismo.

El político y empresario de 37 años fue reelecto en las urnas el 13 de abril al imponerse a una opositora de izquierda, Luisa González, y obtuvo con su movimiento Acción Democrática Nacional (ADN) los escaños necesarios y el apoyo de otros sectores para convertirse en la principal fuerza política.

Noboa inicia la jornada de su investidura con una ceremonia militar en la Cima de la Libertad, un museo emblemático en las faldas del volcán Pichincha, donde en la misma fecha de hace 203 años se libró una batalla libertaria, por lo que coincide con un feriado nacional.

Luego participará en un acto ciudadano que antecederá a la ceremonia oficial de asunción de mando y en el que se espera al menos 200 invitados extranjeros y nacionales.

Mantener mayoría de respaldo

Noboa tiene entre otros desafíos el de mantener la mayoría de respaldo que ha conseguido hasta el momento en la Asamblea para viabilizar sus iniciativas de leyes como la de combate a la criminalidad que envió recientemente con el carácter de económico urgente y que ya obtuvo reparos de la oposición.

Pero conseguirlo, no será una tarea fácil, advirtió el catedrático de la Universidad Tecnológica Equinoccial, Juan Francisco Camino, en diálogo con The Associated Press. "En cualquier momento puede cambiar la relación de fuerzas", donde uno solo de los votos aliados puede inmovilizar a la mayoría", opinó Camino.

Consultado sobre si el mandatario podría dar un giro a su política de gobierno en este nuevo mandato, el analista avizoró que el gobierno continuará con una agenda enfocada en el uso de la fuerza por parte del Estado para el combate a la inseguridad" porque eso "vende legitimidad".