En República Dominicana, muchos ciudadanos enfrentan un dilema a la hora de denunciar un delito. Predomina la creencia de que el trámite judicial es complejo y poco eficaz, lo que provoca que prefieran buscar soluciones por su cuenta o, incluso, desistir.
Así lo expresaron tres jóvenes víctimas de robos de motocicletas, quienes aseguraron recurrir a alternativas al margen del sistema a pesar de tener un reporte formal ante la falta de apoyo al seguimiento y las dificultades que viven en los destacamentos.
"Tuve que moverme por fuera, pagar 17 mil pesos y, gracias a contactos, logré recuperar mi motor. La Policía nunca hizo nada", señaló Miguel Lemo, víctima de robo mientras entregaba un pedido.
A Enmanuel Benavidez lo despojaron de su motocicleta hace 15 días cuando fue a recoger a dos jóvenes que se hicieron pasar por clientes. Para este joven, lo más frustrante no fue el robo, sino su recorrido interminable entre destacamentos y trabas legales que terminaron por apagar su esperanza de justicia.
"Fui como a diez destacamentos. Cuando fui al más cercano a poner la querella, me dicen que no puedo ponerla, porque el motor no estaba a nombre mío, sino de mi primo, y cuando les digo que fue a mí, que me atracaron con él, no me hacían caso. Entre tantos destacamentos, terminé en Felicidad, y nada", manifestó.









