La última vez que Luz Yuberkis Tejada escuchó la voz de su hija fue el pasado sábado 4 de octubre, a las tres de la tarde. Lisset Melenciano Tejada le dijo que estaba bien, sin saber que esa sería su última conversación.
El lunes, el teléfono sonaba, pero nadie tomaba la llamada, y desde ese momento la vida de su madre se convirtió en una búsqueda desesperada por encontrarla.
"El domingo yo estaba en un sitio sin señal, pero cuando regresé el lunes y pude comunicarme, ya nadie sabía nada de ella", cuenta Luz con la voz entrecortada. "Su teléfono sonaba insistentemente, pero nunca respondía". Reveló que su última conexión de WhatsApp fue el domingo a las 11:28 de la mañana.
Lisset, de 31 años y madre de seis hijos, uno de ellos con autismo, había salido el sábado en la noche con unas amigas a un centro de bebidas conocido como El Triángulo, en la provincia San Cristóbal.
Una de sus compañeras le contó luego a la madre que, sin avisar, la joven se marchó del lugar. Más tarde se supo que fue recogida por un excompañero sentimental, quien relató que ella estaba "deprimida y desesperada".
"Él me dijo que ella durmió en su casa, pero que el domingo temprano la llevó al mercado de Canastica, porque ella le pidió que la dejara ahí para ir a buscar a los niños", narró Luz. Esa fue la última vez que varias personas la vieron con vida.
En la zona, testigos aseguran que la joven fue vista por otras personas ese mismo domingo en la mañana. Entre ellos, un delivery que llevó un pedido a la vivienda de Rodolfo Antonio Ramírez, de 50 años, apodado "El Barbero", su pareja actual, y que fue recibido por Lisset. Una pareja de esposos aseguran que le dieron un aventón camino a su casa.
Un hombre violento y reincidente
Durante la incansable búsqueda, Luz insistió varias veces ante la pareja de Lisset sobre su paradero, a lo que él siempre respondía: "Ya yo le dije a usted que no sé de ella desde el sábado en la noche".
Los vecinos de la comunidad no tienen dudas: "El Barbero" era un hombre agresivo. Ivelise Franco Rodríguez, vecina del lugar, recuerda que antes de Lisset mudarse con su pareja, habían días de discusiones y gritos que provenían de la casa donde vivía con otra mujer.
"Él sí era violento, no lo niego, porque él tenía a otra esposa y usaba la violencia con ella. A veces de madrugada no nos dejaba dormir con los pleitos y los problemas", dijo Ivelise. "Tuvimos varios enfrentamientos él y yo, una vez por el agua. El quiso darme una vez una galleta".
Tras la desaparición de Lisset, los vecinos notaron comportamientos extraños. "Incluso cuando ella desapareció, yo le pregunté: ¿Esa no es su esposa que está desaparecida? y no me dijo nada. Se quedó callado", cuenta la Ivelise.
Fuera de la casa del hombre se encuentran rastros de quemaduras y a varios metros de la propiedad se localizan los restos de un colchón destruido por el fuego.
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Luis Eduardo Guzmán, el encargado de una construcción cerca del lugar, también lo describe como "un tipo rudo". "El tipo se veía muy decente cuando nosotros llegamos aquí. Inclusive nos guardaba la madera ahí, le pagábamos, pero después vimos que el tipo era rudo, que hasta jalo machete para un hijo", comentó.
Asimismo, reveló que alrededor de quince días le robó ocho fundas de cemento. "El tipo no era fácil, el tipo era un depredador", indicó.
El testimonio se repite: "El hombre no era un hombre bueno ni sano", expresó Bilma, vecina del lugar, quien también describió a "El Barbero" como "un demonio".









