Los proyectos de exploración y explotación minera se pierden en una maraña de trámites burocráticos que los pueden retrasar por décadas o hacer que nunca alcancen el permiso final para comenzar el trabajo de extracción.

En la Dirección General de Minería (DGM) se mantienen paralizadas 275 solicitudes de exploración y explotación, algunas con hasta 17 años de antigüedad.

Las autoridades encargadas de coordinar estos procesos, y el sector empresarial afectado por los atrasos, coinciden en que el origen del problema es una Ley Minera (146-71) que establece procedimientos los cuales fueron pensados para el año 1971.

Rolando Muñoz Mejía, titular de la DGM, explicó   que otros motivos de demora son la devolución de los expedientes por incumplimiento de los requisitos legales y las complejidades propias del negocio minero, que requiere estudios costosos y de larga duración.

"Muchas veces hacen las solicitudes dentro de áreas que no se pueden dar concesiones mineras. Entonces, hay que devolverles el expediente para que puedan dejar fuera, por ejemplo, áreas de desarrollo turístico, áreas de desarrollo agrícola, áreas protegidas, que es el caso que más se repite", detalló.