Anclado en el punto medio de su carrera, "demasiado joven para terminar, demasiado viejo para empezar", Leonel Lirio reflexiona sobre su vida como diseñador de manera profunda, casi filosófica.

Pasa revista al pasado del diseño, a los cambios tecnológicos que marcan el presente e influirán en el futuro.

En un mundo de innegables pretensiones, su franqueza es una brisa fresca. Igual los valores que han normado su trayectoria: la sinceridad, la diligencia, el respeto y la elección de vivir una existencia equilibrada en busca de paz mental a toda costa.

Los mentores de su fragua han sido figuras sobresalientes de la cultura y el arte nativos, y no menos importante ha sido la savia de los viajes en los que ha buscado conocimientos y "trascendencia para nutrir mi universo como artista, como persona".