Si a la producción jonronera dominicana en las Grandes Ligas en 2025 habría que bautizarla con un nombre nadie la mereciera más que Junior Caminero, así como Sammy Sosa en 1998 o George Bell en 1987.
La delegación quisqueyana que se uniformó esta campaña superó por décima vez el umbral de los 700 cuadrangulares, dos años después de arribar a la frontera de los 20,000.
Fueron 730 vuelacercas despachados por 50 jugadores de matrícula duartiana, la sexta mayor cantidad que logran en una campaña, de acuerdo a datos recogidos por Diario Libre de la plataforma Baseball-Reference.com.
Solo en 2019 (cuando se alcanzó el récord de 941), 2021 (773), 2016 (752), 2004 (741), 2024 (735) hubo más batazos que este 2025 dentro de una dinámica jonronera en la MLB que se disparó la última década.
Desde que Osvaldo Virgil sacó la pelota del parque por primera vez, el 27 de abril de 1957 en el Connie Mack Stadium de Filadelfia, hasta el domingo pasado los jugadores dominicanos totalizan 21,739 palos de cuatro almohadillas.
Una marca de fábrica, la gran apuesta de la liga a principio de la década de 1990 para llevar público y emoción al juego donde los dominicanos leyeron el mensaje, ajustaron el swing hacia arriba e ingresaron a la danza de los millones.









