El expresidente brasileño Jair Bolsonaro encontró este miércoles un aliado inesperado en el Supremo, después de que el tercero de los cinco jueces de la Primera Sala denunciara irregularidades durante el proceso y absolviera al líder ultraderechista de un supuesto intento de golpe de Estado.

  • Tras los dos votos condenatorios del martes, el magistrado Luiz Fux respaldó hoy, en un dictamen denso de unas 10 horas, las tesis de la defensa del exmandatario y echó por tierra los argumentos del juez relator, Alexandre de Moraes, y de la Fiscalía, a la que acusó de "cierta incoherencia", de exponer "conjeturas" y de no aportar pruebas suficientes.

Este jueves votarán los dos últimos jueces de la sala para definir este juicio contra Bolsonaro y siete de sus aliados, acusados de tramar un golpe de Estado, tras perder las elecciones de 2022.

Antes de todo, Fux pidió la nulidad del proceso porque, según él, el Supremo no tiene competencias para analizar el caso, pues los acusados, cuando fueron denunciados, ya no estaban aforados, por lo que debería pasar a primera instancia.

También apreció que hubo restricción al derecho a la defensa ante el "tsunami de datos", que cifró en 70 terabytes, suministrados a los abogados sin la antelación "mínima necesaria".

Con todo, Fux entró en el mérito y rechazó, por falta de "pruebas suficientes", los cinco delitos atribuidos a Bolsonaro por De Moraes, quien defiende que el líder ultraderechista "lideró" el complot para "perpetuarse en el poder".

"No hubo actos ejecutorios, ni conducta dolosa (de Bolsonaro)", sostuvo Fux.