Khalil Rafati, de vivir en las calles a facturar millones con su empresa de jugos naturales.

En las calles de Los Ángeles, un hombre luchaba contra sus demonios internos, sumido en la adicción y la desesperanza. Su nombre es Khalil Rafati, y su historia es un testimonio de la resiliencia humana y la capacidad de reinventarse a sí mismo, contra todo pronóstico, hasta convertirse en millonario.
Nacido en Ohio, hijo de una madre judía polaca y un padre palestino, Khalil tuvo una niñez turbulenta. Sus padres fueron refugiados de guerra en sus respectivos países y Rafati dice que ninguno estaba preparado para asumir la responsabilidad de tener hijos. Abandonó la escuela sin recibirse y fue arrestado por vandalismo y hurto.
La carrera actoral de Khalil nunca despegó, y aunque logró tener un buen ingreso lavando autos de estrellas de Hollywood, pronto comenzó a incursionar en las drogas. A partir de ese momento llegó la debacle, su vida entró en una espiral descontrolado, llevándolo a dormir en cajas de cartón junto a otros adictos y a vender drogas para sostener su propia adicción. Khalil llegó incluso a pasar dos años en la cárcel antes de su redención.

A los 33 años, Khalil enfrentaba su novena sobredosis de heroína. Los paramédicos luchaban por salvarle la vida, y en ese momento crítico, Khalil tomó la decisión que cambiaría su destino: dejar las drogas y reconstruir su vida.
Tras cuatro meses en rehabilitación, emergió libre de drogas y con una nueva visión. Fundó Riviera, un centro para drogadictos y alcohólicos, ayudando a otros a encontrar el camino de la recuperación. Pero su verdadero éxito llegó con la creación de Sunlife Organics, una cadena de jugos de frutas y vegetales que lo catapultó al estrellato empresarial.
Todo comenzó cuando en el centro de rehabilitación que comandaba comenzó a preparar jugos a partir de frutas y vegetales, el objetivo era fortalecer las defensas de los pacientes bajo tratamiento, pero en seguida corrió el rumor y comenzaron a llegar personas que querían probar esos smoothies que tan buena prensa tenían.
Poco tiempo después, el hoy empresario calificó para obtener un crédito y así abrió su primer local de venta directa al público de sus jugos y batidos de frutas y vegetales que hoy son todo un éxito. Un de las claves de su negocio son los llamados «super alimentos», es decir, los jugos y batidos de la compañía tienen muchos ingredientes nutritivos y su combinación, de sabor agradable, resulta ser un poderoso combo natural para la salud.
Por ejemplo, SunLife Organics tiene un smoothie llamado Alchemist (Alquimista) que lleva kale, pepino, espinaca, hinojo, menta, limón, jengibre y aloe vera. Otro, con el que se hizo famoso, se llama Wolverine, y lleva bananas, mantequilla cruda de almendras, semillas de cacao crudo, dátiles, maca, polen de abeja, leche de almendras y jalea real.
De esta manera, con ventas anuales de más de u$s6 millones y planes de expansión a otros estados y a Japón, Khalil transformó su vida y se convirtió en un ejemplo de superación y éxito. Su libro, “I Forgot to Die” (“Se me olvidó morir”), inspira a otros a generar cambios y a ganar la batalla contra las adicciones.


